Filosofía, adolescencia y educación: lo que podemos aprender de Merlí


Hoy quiero hablar de una serie que, aunque a simple vista parece una ficción juvenil más, en realidad tiene mucho que decir sobre educación, adolescencia y el papel del profesorado. Se trata de Merlí.

La serie sigue la historia de Merlí Bergeron, un profesor de filosofía que empieza a trabajar en un instituto de Barcelona. Desde el primer momento queda claro que no es un docente convencional: sus clases no se basan únicamente en explicar autores y teorías, sino en utilizar la filosofía para reflexionar sobre la vida real de sus alumnos.

A lo largo de la serie, Merlí utiliza pensadores como Aristóteles, Nietzsche o Foucault para abordar temas que afectan directamente a sus estudiantes: la identidad, la libertad, las relaciones personales, la presión social o el sentido de la vida. Esto convierte sus clases en algo más que una asignatura: se transforman en un espacio donde los alumnos empiezan a cuestionarse el mundo y a sí mismos.

Gran parte del interés de la serie está en los estudiantes, conocidos como “los peripatéticos”, el grupo de alumnos que sigue las clases de filosofía.

Entre ellos destacan personajes como Pol Rubio, que representa muchas de las dudas típicas de la adolescencia: inseguridad, búsqueda de identidad y necesidad de reconocimiento.

También encontramos personajes como Bruno Bergeron, hijo del propio Merlí, que vive un proceso complejo de construcción personal y aceptación de su orientación sexual, o Tania Illa, una alumna que aporta una mirada sensible y reflexiva dentro del grupo.

Cada personaje atraviesa conflictos personales distintos: relaciones familiares complicadas, presión social, inseguridades o primeras experiencias afectivas. La serie muestra cómo el instituto no es solo un lugar donde se aprenden contenidos académicos, sino también un espacio donde los jóvenes construyen su identidad y su forma de relacionarse con el mundo.

Uno de los aspectos más interesantes de la serie, desde el punto de vista educativo, es el papel que desempeña el profesor.

Merlí no enseña filosofía de forma tradicional. En lugar de limitarse a explicar teorías, provoca debates, plantea preguntas incómodas y anima a sus alumnos a cuestionar ideas establecidas.

Esto conecta con una visión pedagógica donde el docente actúa como mediador del aprendizaje. No se trata solo de transmitir información, sino de ayudar al alumnado a desarrollar pensamiento crítico y autonomía intelectual.

A través de sus clases, los estudiantes no solo aprenden quién fue Aristóteles o qué defendía Nietzsche, sino que empiezan a preguntarse:

  • quiénes son

  • qué quieren hacer con su vida

  • cómo influyen los demás en sus decisiones

La serie muestra así algo que a veces olvidamos en educación: que aprender también implica pensar, cuestionar y reflexionar sobre la propia experiencia.

Desde una mirada educativa, Merlí  invita a reflexionar sobre qué tipo de aprendizaje queremos promover en los centros.

Muchas veces la escuela se centra principalmente en contenidos y evaluaciones, dejando en segundo plano aspectos como el pensamiento crítico, el diálogo o la reflexión personal.

Sin embargo, la serie muestra cómo el aula puede convertirse en un espacio donde los estudiantes no solo adquieren conocimientos, sino donde también desarrollan capacidad de análisis, pensamiento propio y comprensión del mundo que les rodea. Esto es especialmente relevante en la adolescencia, una etapa en la que los jóvenes están construyendo su identidad y necesitan espacios donde poder expresar dudas, ideas y preocupaciones

Después de este análisis, esta serie me parece que es un sí rotundo. Merlí es una serie que, además de entretenida, permite reflexionar sobre el sentido de la educación, el papel del profesorado y las experiencias que viven los estudiantes dentro del sistema educativo.

No es una serie perfecta ni pretende ser un modelo educativo ideal, pero sí ofrece muchas situaciones que invitan a pensar sobre cómo se enseña, cómo se aprende y qué tipo de relaciones se construyen dentro de la escuela.

Para quienes estamos estudiando educación, puede ser especialmente interesante verla con una mirada crítica: no solo como espectadores, sino también como futuros profesionales que algún día estarán dentro de las aulas.

Espero que os haya gustado

Eva


Comentarios

  1. Eva me encanta la serie y mucho más como lo has contado. Creo que todo el mundo debería de verla!!!! Quiero seguir leyendo tu blog

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  2. Me encanta que hayas hablado de esta serie, es una de mis favoritas! Creo que todos nos podemos sentir identificados con alguno de los personajes en algún momento y siento que como futuros profesores podemos aprender mucho de esta serie.

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  3. Wow Eva me ha encantado lo que has contado y como lo has contado. Que ganas de seguir leyendo tu blog!!!

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